Queridos Reyes Magos, ya han pasado más de doce años desde la última vez que os escribí; en aquella ocasión os pedí un scalextric, la granja de playmobile y una colección de soldados. Todavía era un niño ilusionado que creía en vosotros, que en vuestra noche se metía muy prontito en la cama y dormía inquietamente esperando con ansia la llegada de la mañana. Al amanecer, con los ojos bañados en legañas, corría al salón, buscaba entre los bajos de mi pequeño árbol de Navidad y encontraba todo lo que había pedido. Y entonces os decía: "Gracias por cumplir mis pequeños sueños" . Gracias, queridos Reyes Magos. Gracias.
Pero aquella fue la última vez que os escribí. No os preocupéis, sigo aquí, sigo siendo el mismo de antes, sigo lleno de la niñez y de la inocencia que inundó mi primera década de vida. Durante todos estos años no supe que pediros, creí tenerlo todo. Pero no.... Hoy me di cuenta de que no lo tengo todo; es más, me di cuenta de que no tengo nada, de que no tengo ilusión. Y pensé en vosotros. Cierto, ¿qué mejor destino para mis demandas que Vuestras Majestades de Oriente? Pero descuidad, no voy a pediros un nuevo coche para mi scalextric; tampoco una nueva colección de soldados ni una bicicleta.
Hoy quiero pediros que arranquéis las penas enraizadas en mí; que devolvías el color a este desteñido payaso que un día sustituyó sonrisas por lágrimas sin saber muy bien por qué; que llenéis mis ojos de la nívea luz que iluminó mi camino, aquél por el que avancé con paso firme; que me trasladéis a una vida en movimiento que rompa el estatismo de la actual; que me hagáis olvidarlo todo y que nada más me haga llorar.
Hoy quiero pediros que cumpláis aquello que deseé pasados unos minutos del nuevo año; aquello que, aunque fugaz como una estrella de verano, me hizo feliz.
Hoy quiero pedidos un futuro, un futuro con un con en el que no quepa un sin. Un futuro que no sea frío y lejano como la decepción sino cálido y cercano como el abrazo que aquella noche le di. Un futuro para mí. Un futuro para él. Un futuro para nosotros.
Os prometo que me acostaré con ilusión renovada; que dormiré pronto aunque mal; que, al amanecer, volveré a despertarme entre kilos de legañas y correré hacia el salón; que buscaré entre los bajos de mi gran árbol de Navidad; y que todo lo que pedí lo encontraré. Y entonces os dire: "Gracias por cumplir mis pequeños grandes sueños".
Gracias, queridos Reyes Magos. Gracias



Frialdad....tal vez ello fue lo que recorrió mi cuerpo esa noche...un gélido escalofrío escaló por mi piel, callejeó por mis entrañas, se apoderó de mí, me punzó el corazón; el corazón, sí, ese al que es tan díficil tener contento, al que no le sirve oír un te quiero, ya no los cree... ese al que ya no le sirven unas caricias, siente frígidas unas manos, y otras....y todas. Ese corazón tocado pero no hundido que un día conseguiste sacar a flote y que desde aquel primer momento has mantenido singlando a todo vapor; ese corazón que... es igual al tuyo. Ay...tu corazón... Él tampoco quiere oír más te quieros, ya no le sirven las caricias, todo le parece frío; necesita ver, ver con sus propios ojos lo que siento, sentir que te quiero, confiar en mí.
“En pos de un girar constante sin dar la vuelta, circular sin renunciar a lo que he sido, seré lo que quiero ser. Con la piel curtida por las vivencias rememorables, dignas de ser olvidadas, seré lo que quiero ser. Con una mezcla del ayer y el mañana, ansiosa de un devenir mejor, mi metamorfosis más serena y estudiada, seré lo que quiero ser. Notas que secuencian mis pasos, letras que marcan mi vida, canciones que me dan alas para ser lo que quiero ser. De oruga a mariposa, la adolescencia de mi madurez, melodías que te acompañen para ser lo que quiero ser. HOY QUIERO SER LO QUE VES. Gracias a todos y cada uno, los que con su grano de arena hicieron la montaña más alta para alcanzar mis sueños en un cielo más cercano. Sois parte de esta metamorfosis; veamos el resultado, bienvenido a “la rebelión de las mariposas”.VEGA.
De bruces, mirando sin mirar este paisaje que por ser el mismo de siempre se acostumbra a mi, permaneciendo en él pero sin confundirnos. Hace más de tres meses que no te escribo una carta y ya, creo que olvidé como hacerlo; no recuerdo si escribía respetando renglones y ortografía o si me dejaba llevar por la alegría del momento, por el amor que aun hoy sigo sintiendo.
Siempre pienso que mañana será mejor que hoy para terminar de hacer mis cosas pero mañana no será siempre lo correcto porque igual mañana será tarde...asi que hoy, por primera vez, pensé que hay que saber parar, ser optimista y objetivo.
Qué difícil explicar como es uno; ¿cómo empezar una conversación que resulte apetecible? ¿cómo decir lo justo para no ser pesado y suficiente para no parecer soso? Qué triste buscar y buscar escribiendo palabras sin valor para muchos, creyendo que tienen todo el significado del mundo. Qué triste investigar en pequeños datos de la gente, esperando que haya algo que te dé pistas de cómo puedes hablar para que piense que eres interesante.
Nada cierto, nada nuevo, nada más que lo que quiero escuchar; en un pequeño instante, en un momento de debilidad, el mismo error constante, un paso adelante y dos atrás. La misma piedra en un camino del que no veo el final...mientras seguimos como ayer, huyendo de una realidad a la que no le caigo bien o tal vez es ella la que me cae mal.

Escribiré..con tu nombre en mayúsculas hasta que sea tan grande como tú el amor que un día me profesaste y que aún hoy siento tan dentro de ti...de mi...Me confunde estar así; el tenerte ahí después de todo... casi estoy culpándome de poder decirte que...
